Spinología, desde 1981

Bienvenid@s al mundo de la spinología, una forma de vida y una profesión especial

Spinologia - In touch va a ser la nueva vía de conexión entre todos los que tienen algún tipo de relación con la spinología. Spinologistas, usuarios de spinología, amigos, familiares y toda aquella persona que desee acercarse a conocer los detalles de esta filosofía de vida y profesión especiales.

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martes, 13 de diciembre de 2011







El concepto




Cuando las cosas son verdad, la gente tendemos a apoderarnos de ellas. Queremos la exclusividad, que nadie más lo haga.

El principio básico de la spinología: "ajustarse regularmente la columna vertebral como hábito de vida", es un concepto probado en la práctica diaria en todos los centros de spinologistas y quiroprácticos. De todas formas, considerarlo exclusivo de alguien sería un error. Aquí lo importante es que las personas mantengan una vitalidad estable teniendo su sistema nervioso libre de interferencias, de desajustes vertebrales.

Si analizamos la validez de este conceto, ¿qué importa quien te asista? ¿tanta importancia tienen los nombres de las profesiones?

Lo que sí está claro es que "tocar" la columna vertebral es delicado y que el profesional que lo haga ha de estar muy bien formado. Las formas, el diseño de los centros, la gestión de los mismos, las cuotas, los horarios, las normas de cada uno, el trato,...todo esto es secundario y muy particular. Quizás unas profesiones no entiendan a otras en algunos de estos aspectos, pero lo que ha de imperar es el respeto y la tolerancia. ¿Y sabes porqué? Porque el concepto, la idea está por encima de los profesionales y de sus actitudes humanas.

Los servicios que desarrollamos los spinologistas ayudan a que la gente esté mejor en todos los sentidos. De igual manera, los servicios de cualquier terapeuta también contribuyen al bienestar de sus pacientes. Aunque sea de manera puntual y temporal, pero es cierto que las personas se suelen sentir mejor.

Se puede trabajar en la columna con finalidades distintas. Yo solo veo dos opciones: la terapéutica (tratamiento puntual) y la de mantenimiento (sesiones regulares como parte de un estilo de vida). La primera opción es tan respetable y lícita como la segunda, pero diferente.

Una cosa es cuidarse y la otra tratarse. ¿Por qué le decimos a nuestros clientes en spinología que nos gustaría verlos cada semana? ¿Por qué esta sugerencia en vez de indicarles que vengan un cierto tiempo hasta que se sientan mejor?
Se me ocurre una larga lista de razones pero las sintetizaré en:




  • El ser humano es bípedo, camina a dos patas y siempre tiene que lidiar con la gravedad. Un cuadrupedo tiene 4 puntos de apoyo para una viga móvil, mientras que nosotros tenemos 2 para mantener erguida una columna que, por cierto, no para de moverse.

  • Nos desajustamos desde bien pequeños, quizás desde el propio parto si éste ha sido difícil o ha requerido de forceps o maniobras de extracción del bebé. Los pediatras han afirmado que un niño de 3 años se ha dado unos 2.000 golpes de diversa índole.

  • En la fase escolar se soportan pesos, esfuerzos, malas posturas, golpes al practicar deporte y las primeras sensaciones de estrés. Esta fase de 0 a 14 años es vital para el chaval ya que aquí se graba todo lo positivo y negativo del futuro adulto.

  • De mayores, la vida nos trae otras causas de desajuste vertebral, sobre todo el estrés en todas sus manifestaciones (físico, químico, mental, emocional y ambiental). El mayor peligro es la acumulación del mismo por microcausas repetidas (mismas posturas en el trabajo cada día, preocupaciones, mismo entorno cargado,..)

Si la persona tiene la suerte de que sus padres le han llevado a ajustarse con ellos desde bebés, lo más normal es que su cuerpo esté más preparado ante todos estos factores desvitalizantes. Hay una diferencia entre los niños que se ajustan regularmente y los que no. No es que sean superhombres o supermujeres pero sí manifiestan una vitalidad diferente al disponer de un cuerpo que funciona bien la mayoría del tiempo.

Si la persona llega a un centro de spinología por primera vez a los 45, por ejemplo, la cosa cambia. ¿Cuánto tiempo ha vivido desajustado/a? ¿Qué beneficios puede depararle la spinología? La naturaleza del organismo humano tiene dos limitaciones básicas: el tiempo y la naturaleza de la materia. Con el tiempo pasado no se puede hacer nada, ni preocuparse. Con la materia perdida por el camino, tampoco, no hay vuelta atrás. ¿Qué queda entonces? La función de ese cuerpo, se puede elevar el funcionamiento de lo que esa persona de 45 años es ahora.

La mejor forma para hacerlo es asegurarse semanalmente corrigiéndose los desajustes vertebrales. Todo proceso requiere tiempo. El cuerpo tiene su propio reloj y su tic-tac no tiene porque concordar con el del reloj de pulsera que llevamos. Cuando una columna permanece desajustada durante años, se generan cambios en la misma. Así mismo, los órganos o partes del cuerpo que no han estado, en consecuencia, bien conectadas con el "jefe"(el sistema nervioso) también sufren alteraciones.

La tendencia del organismo es el equilibiro y el óptimo funcionamiento. La palabra técnica es "homeostasis". Dígamos que el cuerpo siempre quiere estar bien y lucha por ello. Cuando las conexiones entre sus células son las ideales, la vida se manifiesta mejor. Volver a la normalidad no es fácil, no es lo rápido que se desearía o nos cuentan, tiene que andarse un camino. Lo importante cuando llegas a ese estado es mantenerlo en la medida de lo posible.

Esto es lo que te ofrece la profesión de spinología: mantenerte de la mejor forma posible. Y esto solo se consigue cuidándose, asegurándonos que vivimos sin desajustes la mayoría del tiempo. Por eso le decimos a nuestros clientes que vengan todos los de casa y especialemente los niños. Y que lo hagan todas las semanas. La razón es bien sencilla de entender: si te ajustas estás mejor.

Enrique Borredá Director del Centro de Spinología de Valencia

miércoles, 17 de agosto de 2011

Tener valor

Recuerdo cuando abrí mi centro de spinología en 1981. Tenía 23 años, acababa de llegar de Estados Unidos donde me había formado y disfrutado 2 años de mi vida, pero ahora empezaba el desafío.


Menos mal que en la última etapa del curso tuvimos el llamado "Practorium" equivalente al Practicum de las univerisdades españolas. Consistía en demostrarte a ti mismo y a tu profesorado que eras capaz de iniciar y gestionar satisfactoriamente tu centro de spinología. Utilizábamos las instalaciones de la escuela en Filadelfia y todo se concentraba en conseguir clientes para poder hacer las prácticas finales bajo supervisión. El protocolo era concertar una primera visita donde se le hacía la ficha personal, se le explicaba con detalle que era la spinología y en que se podían beneficiar ellos y sus familias, una primera sesión de ajustes de la columna vertebral y definir juntos el seguimiento y la cuota por los sercicios que iba íntegra a la escuela.


A partir de aquí tenías por delante unos 3 meses para ir viendo a tu gente dos veces por semana y cuando estabas preparado ya obtenías el Diploma de Spinología.


En mi caso, mis clientes pasaron a manos de otro compañero ya que volví a Valencia casi en seguida. Si me hubiera quedado allí, estos hubieran sido mi base inicial de usuarios de spinología.


En definitiva, el Practorium tiene como finalidad aplicar en la vida profesional real todos tus conocimientos adquiridos durante el curso, toda tu destreza en la aplicación de la técnica de spinología y tu eficacia en las comunicaciones con tus clientes.


La Escuela Europea de Spinología sigue con esta materia de la formación como spinologista. En España, los spinologistas pueden retener a sus clientes tras la finalización del Practorium ya que se suele hacer en lugares donde viven o se van a instalar. Hay spinologistas con centros acreditados por la escuela para supervisar a los estudiantes.


Bien, ahora viene lo de "tener valor". Valdano acuñó el término "miedo escénico" para referirse a lo que les pasa a bastantes equipos cuando van al Bernabeu. En spinología es normal que también haya cierto temor al principio ya que ahora ya no estás con tu supervisor, ni con tus profesores. Ahora estás tu solo/a recibiendo gente que se ha interesado por la spinología, que vas a tener que escuchar, evaluar como llega a ti, expicarle el concepto de la spinología estableciendo un diálogo explicativo, le has de convencer que lo que le ofreces es de lo mejor que puede recibir esa persona y su familia, le has de tocar la columna para identificar sus desajustes, le has de aplicar la técnica de spinología y le has de marcar la frecuencia de las sesiones y cobrar por lo que has hecho y/o vas a seguir haciendo.


No os podéis imaginar lo importante que es aplicar a rajatabla las indicaciones que damos en la escuela. Indiciaciones basadas en años de experiencia de un método de trabajo cuya eficacia está más que comprobada por profesionales desde hace más de 30 años.


Aquí radica el éxito inicial, en ser fiel a las enseñanzas recibidas y tener el valor sin ningún tipo de duda de aplicarlas.


Yo lo llevo haciendo desde el 1 de marzo de 1981. Mañana mismo tengo una primera visita concertada y os aseguro que haré lo mismo de toda mi vida profesional, ¿por qué? ¡Porque funciona!


Ejercer la spinología no es fácil, la gente viene con unas expectativas diferentes a tu oferta, la cual es mucho más amplia pero que hay que explicar. Se requiere de mucha conviccón y temple para llevar a cabo una 1ª visita y conseguir que empiece a ajustarse la columna regularmente.


La satisfacción del trabajo bien hecho no se puede comparar con la cantidad de dinero recién percibida. La sensación de haber sido fiel a tus principios y a tu formación es muy grata y lo más importante, te reafirma y te refuerza para las siguientes veces.

Y lo bueno es que cuantas más veces lo haces y lo sientes, más efecto positivo tiene.






Enrique Borredá

Director de la Escuela Europea de Spinología



domingo, 12 de junio de 2011

Ejercer la spinología

¡Cuantas veces hemos oído en nuestros centros de spinología la frase: "A mi esto ya me lo han hecho"! Es una afirmación que incluso se oye después de una primera visita completa en la que ha habido una orientación sobre spinología y una sesión de ajuste vertebral.



Es normal, por las lagunas de información de los usuarios, que estos tiendan a comparar la spinología (solo la aplicación de la técnica), con otras experiencias previas con otros profesionales o amateurs que les hayan "tocado" la columna.

¡Cuantas veces he oído de algún profesional o amateur la frase:"yo también hago spinología"!

Obviamente, también refiriéndose a la técnica solo.

Son dos cuestiones importantes y que necesitan aclaración inmediata.


1- El ejercicio de la spinología lleva implícito ante todo, la filosofía de la profesión. Solo los spinologistas y algún quiropráctico que otro tienen esta manera de entender la vida, la cual por cierto, es la auténtica, la que la naturaleza ha diseñado en nosotros. El organismo muestra, con sus manifestaciones vitales, una sabiduría innata e inherente en cada uno de nosotros. Este esfuerzo permanente por mantener el vigor y el equilibrio natural de funcionamiento del cuerpo es el que predispone a los músculos profundos de la espina dorsal a "trabajar" para corregir cualquier desajuste vertebral. El spinologista, al localizarlos y con el conocimiento adquirido de anatomía,fisiología y dinámica espinal, deduce de la intención del cuerpo y aplica entonces un empuje suave y medido que suele ser el catalizador del ajuste vertebral. Y digo catalizador porque solo interviene o contribuye parcialmente, ya que la verdadera posición y dinámica natural de cada vértebra solo la conoce el propio organismo.

Esto es la filosofía aplicada a la técnica.




No se puede extraer ningún componente de la ecuación del ejercicio de la spinología. La filosofía es la que marca el territorio; la técnica va siempre en sincronía con la filosofía; las comunicaciones van ligadas a la filosofía; los conocimientos específicos del cuerpo humano (materia innata, en el programa de estudios) son los que necesitamos para poner en práctica la técnica con seguridad y conocimiento de causa; nuestro marketing, la forma de promocionarnos en la sociedad también tiene que tener su tinte filosófico dentro del mensaje atractivo para la gente; incluso la gestión del centro de spinología está enlazada a la filosofía al ofrecer las cuotas familiares de medio y largo plazo y al impartir las charlas mensuales de refuerzo como base de la educación de los usuarios.

Nada por sí mismo es spinología, pero todo junto sí.


Así que cuando nos digan las famosas frases del inicio del escrito hay alguna cosa que contestar o rectificar. Por ejemplo preguntemos "Sí, ¿y a que spinologista ibas? ¿Dónde ibas?

Si la respuesta viene acompañada de un nombre que no conoces, evidentemente esa persona no es spinologista y "esto no se lo han hecho antes".

Si estás con el profesional (no spinologista, claro) que dice que "también hace spinología" las herramientas de contestación las tienes en el párrafo anterior.


"Hacer la spinología" es tener clara una filosofía vitalista que te separa en todo de la terapéutica y compartirla a todas horas ; es haber comprehendido, a través de bastantes horas de clase y estudio, como funciona el organismo y en especial el sistema nervioso y la columna humana; es controlar una técnica depurada y exclusiva nuestra y saber aplicarla con seguridad; es compartir, comunicándonos con la gente, todo aquello que sabemos que puede hacer que muchas vidas cambien a mejor; es trabajar con gente y no solo con "gente no sana", especial mención las familias y los niños; es tener cuotas accesibles pero valoradas; es vivir la spinología. en definitiva. Y eso solo lo hacemos los spinologistas.


Enrique Borredá

Director de la Escuela Europea de Spinología